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Tantas veces como reclamamos justicia y reinvindicamos nuestros derechos, tambien Dios tiene sus derechos que son deberes para con nosotros. Fue Jesucristo quien nos dijo: Dad a Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar. Pues tomemos nota y cumplamos lo que a Dios le corresponde que le demos: AMOR, ADORACIÓN, GRATITUD Y REPARACIÓN.



16 de marzo de 2012

ESAS ALMAS MERECEN TODA VUESTRA MISERICORDIA YA QUE SON DESGRACIADÍSIMAS

Creer en Dios y no vivir según Sus leyes es una necedad tal que no se puede comparar a ninguna otra.

Quien cree en Dios y vive según Sus leyes divinas, es un alma que ha encontrado la razón de su existencia y, es un alma que soportará las pruebas de esta vida con suavidad y comprenderá muchos puntos oscuros que el mundo tiene, porque creer en Dios y vivir según su fe en El, es una gracia inigualable que un alma puede alcanzar, sea joven o anciano, sea niño o adulto, sea mujer u hombre. Yo, Jesús, de Nazaret, os hablo.

Hijos Míos, hijos amadísimos de Mi Divino Corazón, os digo que pidáis la fe en Dios para esos familiares o amistades que pasan de las cosas sobrenaturales, que no las creen y que hasta se ríen de ellas. Para esas personas cuya indiferencia y olvido de Dios es tal que roza el ateismo y viven como si después de esta vida ya no hubiera otra. Pedid hijos, pedid fe y luz para esas almas que son multitudes inmensas y que muchas se suicidaran porque no han encontrado en su existencia nada que los motive, porque como los animales comen, duermen, trabajan pero sus acciones no tienen para ellos nada que los motiven por la oscuridad tan grande que tienen.

Yo os digo, que si de corazón pedís por almas así, daré Mi luz y Mi gracia aunque sea en el último instante, porque esas almas merecen toda vuestra misericordia ya que son desgraciadísimas puesto que sus vidas carecen de motivación alguna, y si bien tienen ocasiones en que se alegran o se gozan de algo, pronto se derrumban porque nada de esta vida les da alegría  porque no tienen la dicha de creer en Dios o de vivirlo. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos Míos, veis como va pasando el tiempo y los años y, pronto muy pronto estaréis dándome cuentas de cómo empleasteis vuestro tiempo y vuestros valores (talentos). Así que ahora que se puede rectificar y merecer, no malgasteis ni malogréis el tiempo que os queda. Intentad sobreponeros a vuestra desidia y tratad de mejorar vuestra relación espiritual con Dios, dándole culto y gloria según vuestro estado y según vuestros talentos. Yo, Jesús, os hablo. Hijos, no os olvidéis nunca de que Yo os  amo y os llevo en Mi Corazón.