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Tantas veces como reclamamos justicia y reinvindicamos nuestros derechos, tambien Dios tiene sus derechos que son deberes para con nosotros. Fue Jesucristo quien nos dijo: Dad a Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar. Pues tomemos nota y cumplamos lo que a Dios le corresponde que le demos: AMOR, ADORACIÓN, GRATITUD Y REPARACIÓN.



17 de octubre de 2013

IMITAD A SANTA TERESITA QUE TANTO HIZO POR EL BIEN DE LAS ALMAS Y POR LOS MISIONEROS DESDE SU HUMILDE CELDA



Cuando un alma sufre por la salvación de otras almas, esos sufrimientos son suscitados por Mi Santo Espíritu para que en comunión Conmigo y Mi Santa Madre, ayuden a la salvación de las mismas. Yo, Jesús, os hablo.

De todo verdadero cristiano debería ser este su deseo principal, que todas las almas se salven y, debería empeñarse en esto como si solo él fuera el responsable de las mismas. Hijos Míos,  imitad a Santa Teresita del Niño Jesús que tanto hizo por el bien de las almas, y tanto ayudó a los misioneros desde su humilde celda. Yo, Jesús, os hablo.

Mi Madre en su vida terrenal tenía ese celo que le hacía estar noches enteras en vela orando por la redención de las almas, para que Mi venida y sufrimientos no fueran baldíos para ellas. Ella rogaba constantemente por estas intenciones, porque la salvación de las almas es lo primero que debe desear un cristiano para la gloria de Dios. Yo, Jesús, os hablo.

No solo se debe procurar la salvación del  alma propia, que así debe ser, sino que debéis pedir por aquellos tan alejados de Dios, tan renegados de Él, tan blasfemos, tan contaminados por toda clase de corrupción y de pecado, pedid por ellos hijos Míos, pedid por los que también son vuestros hermanos. Muchos bautizados no han pisado una iglesia desde el día de su bautismo o primera comunión.

Hijos,  esas almas tan alejadas de Mí, que Me ignoran que no saben que Yo Soy amor y misericordia, viven animalizadas, a base de hacer un pecado tras otro, buscando una felicidad que solo Yo les puedo dar, pedid para que Me encuentren en sus vidas, en cualquier circunstancia. Muchos de estos cuando se convierten son verdaderos santos, así que emplead vuestras misas, sacrificios y oraciones en la conversión de los pecadores, que esas oraciones unidas a Mis méritos pueden ser muy eficaces si las hacéis de corazón y  en estado de gracia. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.