Hijos Míos, sed sobrios en
todos los aspectos y vivid cierta austeridad. No os hagáis cómplices de la
frivolidad, porque esas ligerezas no agradan a Dios Altísimo. Yo, Jesús, os
hablo.
Decís que Me amáis y que
creéis en Mí, pero luego no vestís ni os comportáis como lo que decís, porque
hijos, si Me amáis sed sobrios, decentes,
austeros y disciplinados, que vuestro lenguaje no sea burdo y que cuando
habléis lo hagáis sabiendo que vuestro Padre Celestial os escucha. El bien
merece de sus criaturas buenas composturas, ya sé que os cuesta mucho
enmendaros, ya sé también que malas intenciones no hay, pero hijos, debéis
darme gusto y ser dignos hijos Míos, y no ser tan chabacanos, evitando esas
risotadas, esos gritos con los que a veces os expresáis, sí, hijos, sí, sed más
refinados en todo, que vuestras composturas den ejemplo a quienes os observan y
a quienes os ven. Yo, Jesús, os hablo.
A vosotros instrumentos de
Dios esto no os lo pido, os lo exijo. Un instrumento que recibe del Cielo mensajes, debe cuidar su
imagen, su lenguaje, sus reacciones y todo, absolutamente todo, porque seréis
puntos de mira para muchos y si os ven triviales,
chabacanos, tibios, dirán que ese instrumento deja mucho que desear.
Y os pido a todos los
cristianos, a todos en general y a cada uno en particular, que seáis moderados
en todo, hablando, rezando, discutiendo,
en todos los momentos, y que la moderación sea para vosotros la base de vuestro
comportamiento y de saber estar no solo con los de fuera, sino con los de
dentro: cónyuges, hijos, hermanos y demás,
porque Mi enemigo mortal quiere mancillar todo lo que Yo hago y derruir lo que
Yo edifico, no permitáis que se alegre viéndoos tan chabacanos hablando. Yo,
Jesús, os hablo.
Que sepáis escuchar, que
sepáis esperar vuestro turno en conversaciones, que no deis pie al
protagonismo, que seáis hijos dignos de Dios que os hizo a Su imagen y
semejanza. Y lo mismo que a vosotros os alegra cuando os dicen que vuestros
hijos se os parecen, así también se alegra Mi Padre Celestial y Me alegro Yo,
si veo que os parecéis a Mí. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo
aquel que leyendo este mensaje lo pone en práctica.