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Tantas veces como reclamamos justicia y reinvindicamos nuestros derechos, tambien Dios tiene sus derechos que son deberes para con nosotros. Fue Jesucristo quien nos dijo: Dad a Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar. Pues tomemos nota y cumplamos lo que a Dios le corresponde que le demos: AMOR, ADORACIÓN, GRATITUD Y REPARACIÓN.



13 de septiembre de 2013

ESTADISTICAS PREOCUPANTES


Ante la avalancha de peticiones de fieles con influencias demoniacas, y dado la ignorancia que existe en este tema, incluimos en este blog ese pequeño artículo como adelanto a otro que haremos más adelante ampliando el tema.


 LOS TATUAJES ¿PUERTAS DE ENTRADA A LOS DEMONIOS?

 

Los tatuajes y piercings  no son ninguna novedad en nuestra cultura, vamos a ver como en la historia antropológica del ser humano encontramos desde hace milenios una cultura de la transformación del cuerpo, contraria a la naturaleza propia con que Dios nos creó, es decir a su imagen y semejanza. Es por esta lógica razón que los tatuajes y “piercing” se consideran un tipo de transgresión a las leyes divinas como lo afirman las Sagradas Escrituras donde ya se prohibía su práctica: “No os haréis incisiones [en la piel] por  un muerto ni imprimiréis figura alguna. Yo, Yahvé” (Levítico 19, 28).

Los romanos tatuaban a los criminales y a los esclavos. Con la llegada del Cristianismo, el tatuaje fue prohibido en Europa, pero persistió en Medio Oriente y en otras partes del mundo.

Esta moda está asociada a la pseudocultura de lo horripilante, monstruoso, grotesco, inmoral y diabólico, (aunque puedan llegar a ser bellas y estéticas) y generalmente -no siempre y de manera absoluta- encierra un sentido de rebeldía social contra los valores establecidos -sean éstos buenos o malos- o se vincula con grupos delincuenciales o afectos a la drogadicción. En muchas ocasiones los tatuajes empleados son de figuras con significación esotérica, satanista o New Age. En otras, son inmorales las imágenes o los lugares donde se colocan para exponerlas inmodestamente a la vista de  los demás, de una manera narcisista y exhibicionista, Debemos de tener en cuenta que las alteraciones  deformantes del cuerpo con los tatuajes y “piercing” van en contra de la Ley de Dios: (1 Cor. 6:19-20) dice: ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, y que habéis recibido de  Dios, y que por  tanto no os pertenecéis? Porque habéis sido comprados a precio. Glorificad, pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Tu cuerpo es templo del Espíritu Santo. Lo anterior significa que es sagrado. No debes hacer cosas que lo perjudiquen (esto incluye comidas, alcohol, drogas y hábitos dañinos) Como conclusión podemos decir que los tatuajes son puertas de entradas al mundo dimensional del satanismo con connotaciones esotéricas o puertas de entradas al mundo oscuro de lo paranormal y demoniaco.